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"El mundo no termina en Argentina"

Irena de Argentina

Las experiencias de Irena con weltwärts en Alemania

Irena Balbuena de Argentina ha participado en el componente Sur-Norte del servicio de voluntariado weltwärts. En su proyecto de inserción de la Iglesia Protestante de Westfalia en la parroquia Hassel-Lukas de Gelsenkirchen trabajó con personas de los grupos de edades más diversos. En este proyecto, el aspecto prioritario fue "el aprendizaje mutuo". En la entrevista relata su experiencia sobre su servicio de voluntariado.

¿Qué actividades desempeñas en tu proyecto?

Irena de Argentina
De Buenos Aires a Gelsenkirchen: Irena informa sobre su servicio de voluntariado en Alemania.

Mi proyecto de inserción es la parroquia Hassel-Lukas en Gelsenkirchen. Allí trabajé una vez por semana en la guardería, dos veces por semana en el centro municipal del barrio e igualmente dos veces por semana con personas mayores en la reunión de ancianos y ancianas. En el centro municipal del barrio trabajé sobre todo con niños, niñas y jóvenes, y ofrecí talleres, como por ejemplo talleres de cocina y actividades de pintura y trabajos manuales. En el centro de ancianos participé, entre otros, en la organización del baile de los ancianos y ancianas.

¿Podrías explicarnos qué te motivó a realizar el servicio de voluntariado en Alemania?

En Argentina trabajo en un centro comunitario situado en un suburbio de Buenos Aires. Allí también trabajan voluntarios y voluntarias alemanes, que tuve ocasión de conocer y quienes me llamaron la atención sobre weltwärts y el componente Sur-Norte. Mi principal objetivo era conocer una nueva cultura, aprender un nuevo idioma y avanzar en mi desarrollo personal.

¿Has podido hacer realidad esta esperanza?

Sí. Aunque podría haber aprendido más alemán, el año en Alemania me ha gustado mucho. Alemania es un país muy interesante.

¿En qué manera te preparó tu organización contraparte al servicio de voluntariado?

En el proceso de selección hubo tres rondas. Después de haber sido seleccionada, participé primero en un seminario de preparación de una semana de duración. Allí se nos preparó de cara a nuestra estadía en el país de acogida. A cada uno de los voluntarios y voluntarias se le asignó un tema que tuvo que preparar. Yo hablé sobre la comida y las fiestas alemanas. Otros voluntarios y voluntarias nos informaron p. ej. sobre temas económicos. El objetivo fue prepararnos lo mejor posible de cara a lo que nos esperaba en Alemania.

¿Qué es lo que has aprendido en el año que pasaste en Alemania? ¿Te llevas algo de regreso a casa, a Argentina?

Es difícil resumirlo en una frase. Creo que si no hubiera prestado el servicio de voluntariado jamás habría hecho las experiencias que hice el año pasado. Conozco a gente en Argentina que piensa que en Alemania siempre todo funciona y es perfecto, y que nada se hace mal. Pero lo más seguro es que todos seamos iguales: Tanto en Alemania como en Argentina hay cosas que funcionan bien y muchas otras que no marchan tan bien. Eso es lo que he aprendido, y por supuesto también he hecho muchas amistades.

¿Has aprendido algo en especial que puedas aprovechar en tu trabajo con los niños en Argentina?

En los talleres de pintura aprendí técnicas que también puedo aplicar bien en mi trabajo en Argentina. Sin embargo, lo que he aprendido sobre todo es que el mundo no termina en Argentina, sino que hay mucho más. Eso es lo más importante que les traigo y puedo explicar a los niños y niñas . Los niños y niñas del barrio en el que trabajo muchas veces piensan que es normal que no tengan más oportunidades en la vida. Aceptan que no puedan ir a la escuela, cuando todos los niños y niñas deberían tener las mismas oportunidades. Pero eso es algo que los niños y niñas aún tienen que entender. Tienen que saber que tienen derechos, por ejemplo el derecho a una educación y a que alguien se ocupe de ellos.

¿Qué les has podido enseñar a tus colegas de Alemania?

Por ejemplo he hecho murales con los niños y niñas. En Argentina es algo muy popular, pero aquí no se conocía.

¿Te acuerdas de algún desafío especial al que hiciste frente en Alemania?

¡El idioma! Si antes de llegar a Alemania hubiera dominado mejor el alemán, al principio todo me hubiera resultado mucho más fácil. A las dos semanas de llegar a Alemania, por ejemplo, me extravié. Nadie me podía ayudar porque no podía preguntar a nadie y todos pasaban de largo con mucha rapidez. ¡Qué desagradable! Esto, por supuesto, no significa que no puedas salir a la calle si no dominas el idioma. En cualquier caso habría sido preferible empezar a aprender alemán ya en Argentina. Eso te ayuda a adaptarte mucho más rápido. Es algo que también recomendaría a los futuros voluntarios y voluntarias.

¿Tienes algún consejo más para los voluntarios y voluntarias que realizan un servicio de voluntariado con weltwärts en Alemania?

Es muy importante hacer amistades con las personas de tu entorno aqui. Así es como más se aprende sobre la cultura. Si pasas el tiempo solo con los voluntarios y voluntarias de tu propio país, no llegas a conocer mucho de Alemania.

Para terminar, ¿qué recuerdos te llevas?

Aquí he conocido personas muy cordiales, que siempre fueron muy atentas y estuvieron pendientes de mí y me integraron desde el primer día. Los miembros de la parroquia me explicaron todo: la zona en que se encuentra la parroquia, la historia de Alemania, los desarrollos actuales del país. También me invitaron p. ej. a comer. Conviviendo con ellos he aprendido mucho sobre la cultura alemana.