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Tuve la oportunidad de realizar mi servicio de voluntariado en Ecuador de septiembre de 2024 a septiembre de 2025. Participé en el programa de voluntariado internacional weltwärts con la organización «KulturLife» en la región andina de Ecuador. Mi proyecto de inserción fue el proyecto CRIAR: Centro de Rescate Integral Animal en Riobamba. En este informe comparto mis experiencias, retos y los aprendizajes que me han marcado.
Al pensar en Sudamérica, uno suele imaginarse un clima cálido y soleado. Pero Ecuador tiene muchas facetas, también en cuanto al clima. Riobamba se encuentra a 2,750 metros sobre el nivel del mar a los pies del volcán Chimborazo. Durante el día puede ser caluroso pero por las noches sopla un viento helado proveniente de las montañas. Bajo estas condiciones y al otro lado del mundo, tuve la fortuna de encontrar mi segundo hogar.
Viví en el norte de la ciudad con una señora ecuatoriana y sus cuatro perros. Para mí, Riobamba es lo suficientemente grande como para tener de todo, pero lo suficientemente pequeña como para sentirme en casa rápido. Después de un tiempo sentía que ya conocía a todo el mundo, sobre todo en el centro de la ciudad. Hay muchas opciones para mantenerse activo y practicar varios pasatiempos: a las afueras de la ciudad empieza la naturaleza de los Andes, que es infinita y maravillosa. La ciudad está rodeada de volcanes majestuosos como el Chimborazo, el Altar y el Tungurahua. Ese paisaje hace que Riobamba sea un lugar muy especial.
Además, el deporte tiene un papel muy importante aquí. Cuando juega el equipo de básquetbol de los Leones de Riobamba o el equipo de fútbol del Olmedo, la ciudad se llena de vida por completo.
En Riobamba, la gran cantidad de animales callejeros forma parte del paisaje cotidiano. La ciudad busca combatir este problema, la reproducción descontrolada y el sufrimiento animal que esto conlleva. Mi proyecto fue en el llamado CRIAR: Centro de Rescate Integral Animal Riobamba. Esta institución municipal es una combinación de albergue y clínica veterinaria: cada mañana, la gente llega con sus perros y gatos para esterilizarlos a cambio de una pequeña donación. Además, los inspectores llevan animales callejeros lastimados que necesitan atención médica. En las instalaciones hay jaulas de recuperación para los animales operados, donde se quedan hasta que sanan. Después, se ponen en adopción o se regresan a su zona si hay alguien que se comprometa a cuidarlos.
Mi vida en Ecuador fue colorida y muy variada. Aunque valoraba muchísimo mi proyecto, extrañaba el contacto directo con la gente, sobre todo con los niños y jóvenes, así que decidí buscar ese espacio en mi tiempo libre y lo encontré.
Los lunes ayudaba en la institución “Alegría de los Míos”, donde ofrecen terapias para niños con discapacidad. donde ofrecen terapias para niños con discapacidad. Se me hacía especialmente interesante la equinoterapia y la terapia con perros.
Los jueves coordinaba un club de conversación en la universidad ESPOCH. Practicaba inglés y les explicaba gramática a estudiantes de entre 19 y 21 años. En mi tiempo libre tomaba clases de equitación, bailaba, probé el judo y la carrera de montaña. Los fines de semana casi siempre los usábamos para viajar y conocer mejor Ecuador.
Llevé español en la escuela y, aun así, cuando llegué no entendía casi nada. Los primeros días fueron pesados: tratar de entender, platicar y darse a entender. Pero la práctica hace al maestro.
De todas mis actividades, hablar fue lo que más me ayudó. Por eso, mi consejo es: atrévanse a hablar, anoten las palabras nuevas y úsenlas. Las mejores risas son cuando usas los modismos del país. Ahí es cuando todos te preguntan: “¿Y eso dónde lo aprendiste?”
El tiempo en mi proyecto, con mi familia, mi rutina tan variada y, claro, en nuestros viajes, fue tan impresionante y significativo que, en retrospectiva, casi se siente como un sueño. Pero de lo que sí estoy cien por ciento segura es de esto: las cosas más simples de este año, como siempre, fueron las más bonitas. El darte cuenta de cómo vas dominando cada vez más el idioma, cómo se van formando las primeras amistades, cuando empiezas a recibir las primeras invitaciones, notar tus avances en el baile y sentir que ya encontraste tu lugar en el día a día.
Las últimas semanas en Riobamba fueron duras. Las despedidas duelen, sobre todo cuando todo ya se siente como una rutina propia; pero la gratitud es más fuerte. Aprendí que la vida no simplemente pasa, sino que nosotros mismos la construimos.
Un servicio de voluntariado es una oportunidad de la que no se arrepiente uno. Aprendes sobre ti mismo, sobre los demás y también un nuevo idioma. Estas son experiencias que ninguna carrera universitaria puede reemplazar. El saber que esta es mi vida y que está en mis manos construirla... esa es, para mí, la lección más importante.
No siempre será fácil, pero siempre hay una solución. Para todo. Dos cosas lo hacen más sencillo: la comunicación y la iniciativa propia.
Las amistades y los pasatiempos no llegan solos: ¡muestren interés, acérquense a la gente! La vida no simplemente pasa. Se crea a través de nosotros mismos.
Por último: ¡atrévanse! Las cosas a las que les tienen miedo a menudo no son tan graves. Aprovechen sus oportunidades y sean agradecidos por las pequeñas cosas. Así, será un año inolvidable.