Unirse a
weltwärts
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Sina: De donde yo soy, nadie había estado en el extranjero por mucho tiempo. No conocía weltwärts en absoluto. Cada año, mi universidad publica una vacante con Vamos Juntos para hacer las prácticas de Trabajo Social. Además, era la única vacante en español que ofrecía mi universidad. A través del intercambio de experiencias con una predecesora y de varios seminarios, pude conocer más sobre el trabajo en el extranjero y sobre Vamos Juntos, así como sobre las personas que están detrás de la organización. El trabajo con los limpiabotas también me pareció muy interesante, ya que era algo que no conocía en absoluto. Sabía que era una oportunidad única para colaborar en un proyecto tan singular, así como para conocer un entorno y una forma de trabajo completamente diferentes.
Sina: Después de terminar la carrera técnica como educadora en una escuela media superior, ahora estoy en el sexto semestre de la licenciatura en Trabajo Social. Gracias a la carrera técnica y a la licenciatura, pude aplicar muchísimo de la teoría, pero también aproveché toda la experiencia de mi trabajo práctico anterior. A pesar de las barreras del idioma que surgían de vez en cuando, pude aportar muchísimo al trabajo con los limpiabotas y sus familias. Se me facilitó mucho porque en muchas situaciones ya sabía cómo actuar. El haber hecho una carrera técnica previa y contar con tantos conocimientos fue, definitivamente, un gran aporte para mi labor en el lugar.
Sina: ¡Por supuesto! Gracias a mi servicio de voluntariado con weltwärts aprendí a vivir con menos y a consumir menos. Eso me lo demostró la gente en el lugar. Además, aprendí una vez más lo importante que son la creación de lazos de confianza, la comunicación y la convivencia.
Sina: Un día de trabajo típico duraba nueve horas, con un descanso de una hora. Empezábamos a las 8:30 de la mañana. Salía con otros voluntarios a la calle y visitaba a los limpiabotas en su lugar de trabajo. Las visitas domiciliarias o el acompañamiento a consultas médicas también formaban parte de mis actividades. Además, se me juntaba el trabajo de oficina, como escribir los reportes para weltwärts o Vamos Juntos, actualizar los expedientes de los limpiabotas y preparar presentaciones.
Por las tardes, colaboraba en una gran variedad de proyectos. Los jueves frecuentemente ayudaba en el «Grupo Esperanza». Ahí se realizan, por ejemplo, ejercicios de movilización y ejercicios de memoria con personas que tienen dependencia al alcohol. Los martes daba clases de alemán a los futuros voluntarios Sur-Norte. Entre todo el ajetreo y el estrés del trabajo diario, era genial disfrutar de la comida juntos en la oficina. Ahí platicábamos mucho, también sobre cosas personales, nos divertíamos mucho y pudimos conocernos todos en un nivel completamente diferente. A las 5:30 de la tarde terminaba la jornada de trabajo.
Sina: Definitivamente me llevo mucho de Bolivia y del tiempo que pasé en Vamos Juntos. El país, la gente. Mis compañeros y compañeras, todas las personas los que tuve la oportunidad de conocer. Hice amistades tan increíbles que sigo manteniendo un contacto muy cercano con ellas. También sigo teniendo muy presentes la cultura y las costumbres indígenas. Ahora me integré de manera voluntaria a la mesa directiva de Vamos Juntos, ya que el trabajo con los limpiabotas me parece excelente y quiero seguir apoyando a la organización.