Unirse a
weltwärts

Unirse a
weltwärts

Mi vida en la selva amazónica

Luca

Lugar de voluntariado: Puerto Maldonado, Perú

Organización: ADRA

Una increíble biodiversidad, verde por todos lados y cultura local: Luca pasó un año en la selva amazónica de Perú con el programa weltwärts. Apoyó en la cosecha de plátano, piña y cacao, construyó muebles de árboles caídos y aprendió de primera mano sobre un ecosistema vivo. En su reporte de experiencias, Luca cuenta cómo fue su voluntariado en el Amazonas y qué fue lo que aprendió allá.

Estuve un año como voluntario de weltwärts en la selva peruana. Allá colaboré con la organización no gubernamental Camino Verde. No solo pude entender cómo se relaciona la conservación ambiental con la economía local, sino que también construí mi propia casa con árboles caídos y hasta hice mi propio chocolate. El tiempo que pasé ahí fue muy enriquecedor.

Por qué elegí Camino Verde

Camino Verde trabaja por la protección de la biodiversidad en las regiones amazónicas de Madre de Dios y Loreto. La región está muy amenazada por la deforestación, la agricultura y la minería ilegal de oro. Ahí aprendí algo rápidamente: La destrucción ambiental suele tener causas sociales, como la pobreza y la falta de alternativas. Es precisamente ahí donde actúa la organización.

Lo que hace especial a Camino Verde es su enfoque de conectar la conservación ambiental con mejores condiciones de vida para la gente de la comunidad. La selva solo se puede proteger si las comunidades locales tienen oportunidades de ingresos sostenibles.

Un elemento clave es la agroforestería. En este sistema se cultivan diferentes plantas nativas en parcelas mixtas que imitan a la selva natural. Estos sistemas protegen los suelos, fomentan la biodiversidad y, al mismo tiempo, ofrecen cosechas estables.

Un joven con una linterna frontal sostiene una serpiente moteada por la noche y la observa.
Justo en la primera caminata nocturna, Luca descubrió una serpiente. Sin embargo, esta se alimenta de caracoles y es completamente inofensiva para los humanos.

La vida diaria en el Amazonas

Trabajo en la estación Baltimori, en medio de la selva y cerca de la Reserva Nacional Tambopata. Gran parte del terreno es selva virgen, mientras que otras áreas han sido reforestadas a lo largo de muchos años con especies de árboles nativos. Estos sistemas mixtos combinan diferentes especies de plantas, desde árboles maderables y frutales hasta plantas medicinales, e imitan la estructura de la selva natural.

A los pocos días me di cuenta de lo especial que es este lugar. Y es que aquí no solo se investiga, sino que también se pone en práctica cómo pueden trabajar juntas la agricultura sostenible y la reforestación.

Mi día a día está muy bien estructurado, pero aun así es muy variado. Trabajo la mayoría del tiempo afuera, en la naturaleza. Realizo gran parte de mi trabajo en el vivero: Siembro semillas, planto plántulas, riego las plantas y cuido los cultivos. En las parcelas agroforestales podo los árboles, desbrozo la vegetación y planto nuevas especies.

Mi visión sobre la protección de la naturaleza dio un giro radical.

También me encargo de alimentar a nuestros animales: les doy de comer a las gallinas y a los patos, y recojo los huevos que sirven para nuestro propio consumo. Además, también cosecho frutas como plátanos, piñas o cacao regularmente. No conocía muchas de estas plantas antes, lo que hace que mi trabajo sea emocionante. Incluso a veces me subo a las palmeras, lo cual me divierte especialmente.

Una experiencia especial: Convertir el cacao en chocolate

Además del trabajo en el campo, también apoyo en el taller. Construyo muebles sencillos o apoyo en las reparaciones. El trabajo con madera me parece especialmente interesante: Junto con un compañero de trabajo, transformo los árboles caídos en tablas y vigas, que luego ensamblamos para construir una edificación. Es muy emocionante vivir todo el proceso. Un árbol se transforma en una casa.

Una de las experiencias que más me marcaron fue procesar el cacao para hacer chocolate. Viví cada paso del proceso en carne propia: desde cosechar los frutos, pasando por la fermentación y el secado, hasta el tostado y la molienda de los granos. Con esto me quedó claro todo el trabajo que implica un producto que nosotros compramos en el supermercado, como si fuera lo más normal.

Lo que aprendí sobre el desarrollo sostenible

Aunque trabajo principalmente en la estación Baltimori, donde no tengo trato directo con la población indígena, he aprendido mucho sobre los proyectos con las comunidades locales. Mis dos mejores amigos de aquí pertenecen a comunidades indígenas y, en parte, incluso a las mismas con las que trabaja Camino Verde. Gracias a esto, aprendo muchísimo sobre su lengua, su cultura, su infancia y también sobre los problemas actuales de las comunidades.

Me parece especialmente impresionante lo exitoso que es el desarrollo de enfoques sustentables aquí; por ejemplo, a través de sistemas agroforestales diversificados o la apicultura con abejas nativas.

Mi visión sobre la protección de la naturaleza dio un giro radical. Ahora sé que no es suficiente con solo plantar árboles. Las soluciones verdaderamente sostenibles también deben funcionar en lo económico y en lo social. Además del conocimiento técnico, también he adquirido muchas habilidades prácticas: Trabajo con herramientas, me encargo del cuidado de las plantas y he desarrollado una mejor comprensión de las actividades artesanales y manuales. Al mismo tiempo, he fortalecido mi capacidad para trabajar en equipo. De lo que más orgulloso estoy es de que ya hablo español casi fluido.

La vida aquí me ha transformado personalmente. La sencillez de la vida diaria, el trabajo físico y la estrecha conexión con la naturaleza me han dado una sensación de paz y equilibrio. Al mismo tiempo, la distancia de mi entorno habitual ha cambiado mi perspectiva sobre el consumo y el estilo de vida.

Lo que me llevo conmigo de este año

Looking back, I’m incredibly grateful. I have a new-found connection with nature and have developed a better understanding of global interdependencies. This experience has been a truly special chapter of my life. My volunteer service at Camino Verde will stay with me for many years after my return.