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La vida y el trabajo en el centro Kolping

Alejandra de Chile

Mi servicio de voluntaria en el centro Zauberberg

Alejandra es chilena. Ya casi ha terminado su servicio de voluntaria Sur-Norte en los servicios comunitarios juveniles de Kolping. En su informe sobre las experiencias adquiridas habla sobre su labor como voluntaria en la región alemana de Allgäu y sobre lo difícil que es aprender alemán con dialecto bávaro.

He de admitir que las experiencias adquiridas en el centro Zauberberg han sido, en todos los aspectos, unas de las mejores de mi vida. Gracias a mi servicio de voluntaria he vivido experiencias que no hubiera adquirido en otra parte: He aprendido, por ejemplo, que la mentalidad de trabajo aquí es diferente a la de Chile. En general, toda la cultura alemana era, por supuesto, completamente nueva para mí. Y, en concreto, tuve por primera vez la oportunidad de disfrutar de la maravillosa vida en un centro Kolping.

Bávaro para principiantes

Alejandra de Chile
Foto: © Alejandra Sáez Duran

Me ha encantado poder trabajar en áreas diferentes. Presté mi ayuda en la cocina, en la tienda y en la lavandería, y también apoyé a los empleados y empleadas del área de asistencia infantil. Al principio, tuve mis dificultades porque todo era nuevo para mí y porque todavía no dominaba bien el alemán. ¡Para un extranjero, la lengua alemana es bien difícil de aprender! Si a ello se suma un dialecto, para una principiante es un verdadero desafío mantener una conversación con los lugareños. Por eso, me esforcé desde el primer momento en aprender alemán y así conseguí comunicarme mejor cada día. Esto es importante para «aterrizar» en el lugar y sentirse bien en el nuevo entorno.

La participación en varios seminarios de acompañamiento también forma parte del servicio de voluntario o voluntaria. En ellos, se trata esencialmente de reflexionar sobre las propias experiencias en Alemania, así como sobre temas interculturales o de desarrollo. Además, los seminarios me han permitido conocer a otros muchos voluntarios y voluntarias internacionales y supusieron una excelente oportunidad para intercambiar experiencias, apoyarse mutuamente y entender todo mejor. En ellos, no solo he aprendido muchas cosas sobre la cultura alemana y bávara, sino también muchísimo sobre mí misma.

Como voluntaria en la región de Allgäu

El hecho de prestar mi servicio de voluntaria en Allgäu fue fantástico. No tenía idea de cómo es vivir y trabajar en una pequeña localidad como Pfronten. Al proceder de una ciudad con varios millones de habitantes, esto me pareció algo surreal. He de admitir, sin embargo, que la naturaleza y la vida rural en el lugar me gustaron sobremanera. También me gustó la comida en el centro Zauberberg, que además me pareció muy variada. Y realmente, ¡qué buena está la cerveza bávara!

Estuve alojada directamente en el centro Zauberberg, donde se encontraba mi lugar de trabajo, y dispuse de una habitación propia muy bien equipada. Como se hallaba separada de la parte de la casa abierta al público, era, además, muy tranquila, lo que me permitía recuperarme después del trabajo. En mi tiempo libre me iba a dar una vuelta por Pfronten, jugaba al balonmano en una asociación deportiva o desarrollaba actividades con la Juventud Kolping.

Si estáis pensando en realizar un servicio de voluntariado Sur-Norte: ¡No puedo más que recomendaros realizar vuestro servicio de voluntarios o voluntarias con los servicios comunitarios juveniles de Kolping en el centro Zauberberg!